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Ariel Serrano, la chica trans del folclor y José Alfredo Jiménez

Fotos: Francisco Cañedo @Maskbalam

Que no somos iguales dice la gente.

En su casa siempre sonaba trova, en el barrio cumbia. Las mañanas en esa casa al oriente de la Ciudad en Iztacalco, estaban llenas de Óscar Chávez y su Macondo, de Joan Manuel Serrat y su Mediterráneo, de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. Ariel Serrano despertaba y día a día la grabadora de su madre moldeaba la influencia musical desde sus ocho años.

Ariel sabía que no le gustaban los niños, pero tampoco se sentía niño, vivía lo que no era y su género no era el correcto. Fue hasta que vio un documental en televisión sobre personas trans, “ahí me di cuenta que eso es lo que siempre había sentido, me sentí identificada totalmente”.

Ariel Serrano, es la líder y vocalista del proyecto de folclore mexicano Ariel y su Venadito Son. Charlamos con ella para descubrir qué la hace tan particular.

—¿Ariel, cómo fue el recibimiento en tu casa?

—Fue bonito porque yo salí del clóset a los 13 años, yo pensaba que me iban a correr, imaginaba un escenario trágico, como muchos amigos y conocidos que tengo y sé que sus familias los abandonan. Yo al contrario, recibí mucho apoyo y amor, no  voy a decir que fue fácil, pero nos informamos y fuimos a terapia. Nos informamos sobre qué es ser trans, por que no es como una orientación sexual que puede te guste un género o dos. Aquí yo iba a cambiar todo, iba a cambiar yo misma, mis papeles, hasta la manera en cómo soy percibida en mi casa y en la sociedad. Pero con el amor y la comprensión de mi familia y de mis papás he podido salir adelante. Mis papás siempre me acompañan a mis conciertos, toda mi familia me acepta y me respeta.

Yo iba a cambiar todo, iba a cambiar yo misma, mis papeles, hasta la manera en cómo soy percibida en mi casa y en la sociedad.

Ariel viste una falda negra, una blusa bordada típica decorada con flores y colores, el pelo ligeramente ondulado y sus labios rojos encendidos enmarcan siempre una enorme sonrisa, ante todo, siempre sonríe. Toma entre sus dedos algunos mechones de su pelo y mientras suspira con la vista clavada en el recuerdo nos platica cómo se sintió la primera vez que por fin se pudo ver como mujer:

—Fue como a los 15, pero fue difícil, fue todo un proceso, había resistencia en que me vieran con imagen femenina. Fue en una fiesta, me pinté los labios y me maquillé un poquito, no usaba falda pero si me puse una blusita, fue lindo. En ese momento frente al espejo me sentí yo, cómoda, sin fingir.

—¿Cómo nace Ariel y su Venadito Son?

—El proyecto nació hace tres años, nació por que yo sabía que podía cantar pero nunca me había dedicado profesionalmente. Yo participaba de más chica como a los ocho años en coros de la escuela. Mi mamá siempre escuchaba trova, Oscar Chávez, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, fue la influencia más grande. Yo me despertaba y mi mamá ya estaba con su grabadora escuchando a trova o a Joan Manuel Serrat. Mis abuelos son de Oaxaca y esa herencia musical también me ha formado.

Yo sabía que podía cantar pero nunca me había dedicado profesionalmente.

Esto nunca lo había dicho públicamente, participé en un casting de talentos en televisión y no me quedé, no cantaba bien. Canté una canción en inglés, estaba muy de moda una cantante drag que se llama Conchita Wurst, cuando la vi me fascinó, y canté una de ella pero me fue muy mal.

Yo imitaba voces, no de manera profesional, pero ahí me di cuenta que podía hacer mi voz más aguda o grave. Me interesó la música folclórica y cuando escuché La Llorona me llenó esta música y empecé a buscarla más. Fue cuando forjé un estilo propio ya como Ariel.

Una amiga que se dedica a la danza folclórica me dijo “vamos a armar un concierto, yo bailo y tu cantas”, así de improvisado, yo sabía algunas canciones y montamos ese show en una mezcalería al oriente, se llama Binnizá, hace tres años en 2017. Desde ahí no he parado, después llegó la oportunidad de cantar en otros escenarios como recintos de la UNAM, Palacio de Minería, el Foro Alicia, El Pasagüero y hasta en Bajo Circuito. Lila Downs, nos ha apoyado mucho, se puede decir que ella le puso el nombre a este colectivo. Cuando fuimos a cantar a Oaxaca en su foro, que se llama foro “Venadito”, ahí nació el proyecto.

—¿Qué representa para el género que seas una intérprete mujer trans? Género tradicionalmente dominado por hombres.

—He recibido mucho apoyo de los soneros, al principio era yo la que tenía mucho miedo y ese prejuicio de pensar en que me iban a rechazar o a cerrar puertas. Pero ha sido al revés, he recibido mucho cobijo de ellos, mucho apoyo y respeto. Ya cuando tocamos o se arman los llamados fandangos, se genera una especie de unión. Trato de generar inclusión y respeto con mi música, y ellos también. No he sentido discriminación como lo he escuchado o visto con otros compañeros o amigos. Pero nunca faltan esas risas o miradas que sin decir nada dicen todo. Pero afortunadamente no he pasado por algo grave. Actualmente ya vivimos en una ciudad gay friendly y aliada, pienso que es la gente la que debe de cambiar, informarse, desde ahí empieza todo, en la sociedad.

He recibido mucho apoyo de los soneros, al principio era yo la que tenía mucho miedo y ese prejuicio de pensar en que me iban a rechazar o a cerrar puertas.

Germán Ortiz, guitarrista de Tlaxiaco Oaxaca, acompaña a Ariel en esta charla, es el director musical del proyecto y comenta que desde que se le planteó el proyecto le “pareció muy interesante, pues es música, música para el corazón, así lo veo”.

No hay géneros o distinción simplemente es amor al arte y a la música. El proyecto va direccionado a eso, yo creo que es lo que todo oaxaqueño quiere, que nuestra música trascienda en todo sentido, en todo ámbito y en todos los corazones—agrega mientras prepara su guitarra.

—Ariel, ¿qué vamos a encontrar en tu repertorio?

—Por ahora interpretamos piezas tradicionales, sones hermosos, yo los defino como poesías heredadas de generación en generación, llenas de una riqueza muy grande, tenemos temas como La Llorona, que la vamos a grabar en tres idiomas y en colaboración con Edith Aparicio, hermana de la ya famosísima Yalitza. También estamos por grabar un tema propio entre cumbia y reguetón pero que ironiza y critica algunos aspectos del reguetón como lo es el machismo o el sexismo, esas letras que a veces no son tan inteligentes.

—¿Qué canción te gusta cantar más, qué pieza te conmueve al cantar?

—Siempre había sido mi favorita La Llorona, siempre va a ser mi consentida, pero ahorita como ya sabes pasan cosas con el corazoncito. La que me está llegando mucho se llama “Vámonos” de José Alfredo Jiménez, que habla un poco de este amor que a veces no es aceptado y que por estigmas o prejuicios la otra persona prefiere irse o alejarse.

—¿Cómo va?– Ariel suspira, hace una pausa larga, larguísima, algo se mueve en su interior con tan solo pensar en la letra, parece tomar fuerza y su garganta da un paso al frente para airosa cantar la estrofa.

“Que no somos iguales dice la gente,
Que tu vida y mi vida se van a perder
Que yo soy la canalla y que tú eres decente
Que dos seres distintos no se pueden querer…”

—¿Qué sigue?

—Que me respeten más, en la misma población LGBT, que me conozcan y me reconozcan. Que me den el lugar que me han dado los soneros y un disco. Y también que se de reconocimiento al maestro Germán,  por que por personas como él hacen que personas como yo y de la diversidad nos sintamos respetadas y valoradas. Él viene de Tlaxiaco que a veces puede ser un poco cerrada o más tradicional, pero que esté haciendo mancuerna conmigo, es muy importante que gente que es cis o hetero apoye a nuestras poblaciones.

—¿Con quién te gustaría tener una colaboración?

—Mi sueño guajiro siempre ha sido con Lila Downs, también con La Bruja de Texcoco, me parece muy interesante su propuesta, pero quiero ser centrada, ahorita con maestros que estén a mi alcance.

Soy una mujer trans que trata de visibilizar a una población que es muy valiente, muy artística pero muy segregada y marginada aún.

—¿Qué hace particular a Ariel?

Te diría que no me gusta hablar de mi misma o elogiarme, pero creo que mi particularidad está en que trato de hacer la diferencia en el son tradicional. Que soy una mujer trans que trata de visibilizar a una población que es muy valiente, muy artística pero muy segregada y marginada aún. Que a pesar de los miles de obstáculos y la transfobia que pueda haber sigo y no me rindo fácilmente. He descubierto gracias a la música mi tenacidad y perseverancia, y a confiar en mi misma, eso creo que me hace particular, que si bien soy una cantante de folclor, puedo representar más cosas que solo folclor.